Del griego : Todo, entero, Integral.
Una manera de mirar y entender la salud, mediante la aplicación de cuidados holisticos.
Cómo sobreponerse a las pérdidas y adaptarse
Cuaderno de campo
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DEBRA SMITHSON "LA MAGA BLANCA"

Hola amigos¡
Esta es una antigua leyenda susurrada por el sabio a la luz de la Luna llena, que aventura su destello sobre los campos cubiertos de escarcha en los inviernos de la muerte, mientras despiertan las hadas y bajan a robar la danza, sobre las limpias aguas de la tierra.

A través de este relato, viajamos a una forma de mirar y ver el mundo que nos rodea y nos introduce en el campo de la terapia floral que desarrollo el Dr. Edward Bach.
Mi agradecimiento a quienes lo han inspirado y a la ayuda de mi amado compañero de viaje¡
Dulces y hermosos sueños¡
Autor relato: JOANNA





Debra nació en Hibernia, en la primavera del año 54 a.C. en mitad de una batalla, que se libraba en apoyo al rey Casivellauno contra los ejércitos de Julio Cesar, el emperador romano invasor que atacó el poblado durante la madrugada. En medio de la sangre y del furor de la batalla su madre se puso de parto y no fue un nacimiento fácil ni relajado. El primer contacto físico con el mundo fue el abrazo de un trozo de tela burda, con la que la cubrió su madre antes de depositarla en un agujero hasta  taparla casi totalmente de ramas y hojas, con el fin de ocultarla lo más lejos que pudo de la zona por donde corrían ríos de sangre, rabia, ira y crueldad máxima. Cuando se hubo asegurado, volvió a levantar la espada al lado de su compañero y esposo Eoin en el campo de batalla contra los romanos. Así, nada más nacer, Debra descubrió que esta vida estaba cargada de dolor y sufrimiento.


A lo largo de su infancia, Debra nunca tuvo demasiado tiempo para jugar y vivir en un hogar, pues después de ser vencidos y su rey derrotado su madre la rescató de su escondite de hojarasca y huyeron con los guerreros a esconderse para salvar sus vidas y no ser convertidos en esclavos de Roma o en carne de Circo.

A pesar de estas vicisitudes Debra creció fuerte, sin hogar fijo, en los bosques de Hibernia  ( lo que actualmente conocemos como Irlanda) entre una mezcla curiosa de culturas, pues entre los supervivientes había personas de todas las tribus celtas de las Islas ahora conocidas como Britania: Trinovantes liderados por Mandubracio, los Icenos o Cenimagnos, los Segonciacos, los Ancalites y Bibrocos y alguno que otro de los conocidos como los Casos, que ocupaban la zona del otro lado del Támesis y eran por lo general, aliados de los romanos. Excepcionalmente algún que otro clan de Caledonia (Escocia) a quienes por estos tiempos, Julio Cesar fue incapaz de dominar debido a los múltiples frentes abiertos con Galia y otras provincias del continente.

Parece ser que los frentes de combate de Julio Cesar en el continente, le mantuvieron muy ocupado pues no volvió a  dominar las islas británicas hasta el año 34 a.C. en el que Cornio, aliado de los romanos, se estableció como rey de los Atrebates.

Como ya os he contado, Debra creció en los bosques de Hibernia, aprendiendo todo tipo de artes de supervivencia, hierbas o curas medicinales acuñadas por su madre y maestra, hasta convertirse en una mujer de pelo rubio como el trigo, algo excedida de peso, pero con una sonrisa especial, simpática y conquistadora. Nunca atrajo a los hombres por su belleza, ni por su figura, poco atlética para el gusto en las tribus, pero aun así, nunca faltaba a su lado algún varón dispuesto a protegerla con su vida, porque ella tenía un don: Era una mujer sanadora, conocía bien a la muerte y podía sentir cuando ella venía a recogerte.

Algunos no la entendían, la tachaban de hechicera y la perseguían, pero eso a Debra nacida en el horror, no la amedrentaba lo más mínimo.
Su afán por aliviar el dolor y el sufrimiento, siempre tan presente en su vida, le llevo a interesarse por todo tipo de tratamientos y artes curativos que se practicaran en aquellos tiempos, con indiferencia del credo del que procedían. Aprendió de los druidas y mujeres medicina de todos los clanes, de los romanos, fenicios y griegos, de magos del norte y de los salvajes. Como los conocimientos y magia de los druidas se transmitían solo en la línea masculina, Debra se las ingenio para ocuparse de sus cuidados y escuchar a escondidas las clases a los iniciados, completando sus conocimientos sobre las cosas que evitaban que la enfermedad, el hambre, el dolor y otros males les diezmaran.


Tenía una hermana más joven. Annie, a la que adoraba con todo su corazón. Annie era más impetuosa y fuerte. Tenía una larga melena roja como el fuego, por la que se reconocía a los descendientes de la Diosa Danna (o Brigit en otros clanes), la Diosa Guerrera del Fuego, la Poesía y las Artes.
 Annie nunca se alejaba mucho de su lado y la seguía desde muy pequeña a los campos de batalla, dispuesta a contemplar con los ojos de un niño el sufrimiento de una época tan oscura, mientras Debra atendía y rescataba a los heridos.

 Debra vivía su vida convencida de que no existen las casualidades y de que debía cumplir con una misión. No os digo que fuera una misión al uso, como espiar al enemigo, proveer de armas, formar parte de un grupo avanzado en el campo de batalla…¡eso para ella eran banalidades!. Estaba convencida de que su espíritu tenía una Misión que cumplir y ponía todo su esfuerzo y empeño en alcanzarla, acertar la manera adecuada, en resumen: SER ÚTIL.

Los hombres y mujeres de las tribus le llamaban “la Hechicera”, pues decían que tenía el poder de tranquilizar el miedo y la ansiedad solo con su voz y doblegar la voluntad de los más obcecados con sus palabras, sanar a los enfermos y ofrecer consuelo, pero al tiempo era temida, pues decían que “andaba con los moribundos para ayudarles a cruzar el océano de la existencia, porque la Diosa Mórrígan, “la diosa de los fantasmas” la tenía bajo su protección y amparo”…

En las noches estivales en poblados improvisados, cuando el tiempo y las dolorosas acciones de los hombres cesaban, ella recapacitaba y pensaba en voz alta:

-Vivir no es sencillo! – Decía a los que le acompañaban mientras comían alrededor del fuego -Y Sobrevivir tampoco según las circunstancias y el entorno que te rodea! Y aún así, aceptamos el desafío de esta experiencia y nacemos a esta vida, olvidando en el dolor del nacer el objetivo que antes nos propusimos. No solo es vivir y morir… pues siempre se vive para aprender, para crecer y probar, pero sobre todo, para disfrutar de la oportunidad de la experiencia aunque sea muy corta…

El temor y la preocupación continua reducen la energía vital de quien lo siente, convirtiéndole en una persona malhumorada y disconforme consigo mismo. 

En un estado de temor permanente, el cuerpo pierde sus defensas, pierde por desgaste su resistencia natural a la enfermedad quedando expuesto a ser presa de cualquier ponzoña, ya sea por un mal viento, una herida abierta o dolencias más serias. Cuando la paz y la armonía retornan a la mente, la salud y la fuerza retornan al cuerpo con energía vital renovada. Nosotras, nos ocupamos de que las personas recuperen ese equilibrio. Este es un lugar donde la Muerte se complace en enseñar cosas a los vivos. La historia de cada uno de los que viven o han pasado por la vida es importante, es vital para ellos mismos, esencial para quienes les aman y para mi trascendental por lo que aprendo. 

Un estado mental armonioso abre el camino a la energía vital para que vuelva a su encuentro. La Madre nos provee a través de los Arboles Sagrados, de las flores de prados y montañas, del agua, del calor, del alimento y cuanto necesitamos para que poder superar los obstáculos que esta experiencia nos brinde, con esperanza, confianza y mucho amor.

Unos se lamentan de sus problemas físicos, de los demás, del tiempo, del lugar y de las guerras… Otros padecen angustias, depresiones, adversidades y desilusiones, sufrimos las culpas, las justificaciones, la decepción ante situaciones que no son compatibles con nuestras metas.  Y aún así, andamos en ellas…No puedo precisar cuánto dolor o que argumento contiene más pesar…

Los grandes maestros enseñan a descubrir el placer y el gozo en ser útiles a los demás. Llevar este pensamiento a la práctica, hacer real el sueño, cuesta mucho!. No digo que no se pueda, solo digo que cuesta mucho!. Hay que poner lo mejor de uno mismo y mucha voluntad para conseguirlo.

Tenemos también grandes maestros que crean cosas, como si estuvieran inspirados por la misma Diosa. Pintan, construyen, reparan o descubren cosas bellas…y  a pesar del esfuerzo y el dolor de la tarea, se les conoce por ese placer que sienten al empeñar su esfuerzo en  sus creaciones o en las cosas que hacen de modo cotidiano. Son la luz en la oscuridad, son lámparas para iluminar el camino de los “dormidos”, para abrir la visión de los que se ven y perciben solo como un cuerpo físico que busca sobrevivir, seres sin espíritu que justifican sus actos hostiles ante la demanda de unos Dioses crueles e injustos, olvidando que la Madre nos ayuda a todos por igual de modo continuo.

Entre tanta barbarie y desazón, en los pantanos de una noche fría y oscura, me desmoralizo intentando despertar a mi gente, intentando despertar a nuestro enemigo, mostrarles el camino…pero esto no tiene visos de acabar nunca, cuando crees que la obra terminada ha concluido, empieza un nuevo día y comienza otra batalla. Termina un ciclo y empiezan otros…

En mi manera de ser y entender las cosas, lo que está en mi mano es ayudar desde el Amor, porque ¿Cuánto dolor puede soportar una persona, un ser humano? ¿Cuál de todos los sufrimientos es peor, el físico, el psíquico, el emocional? Cada uno en su propio universo vive su dolor como algo inmenso y en ese “desafinado toque” todos somos lo mismo y todos padecemos el mismo sufrimiento. Hay que tender una mano incluso al que llaman “el enemigo” pues en él existe un ser que también padece de injusticias. Vivir en estos tiempos es muy difícil y muy duro:

-Ojalá estuviéramos todos en otro tiempo futuro mejor- Si..! Pero lo que nos hace seres humanos es superar todos los retos, salvar las adversidades y sentir que somos realmente importantes. Nacer es sufrimiento, ése fue nuestro primer reto, por si lo habéis olvidado. Estáis aquí, por voluntad propia aceptando el reto de vivir, de experimentar y de aprender.
Aceptemos el reto de ser fieles a nosotros mismos y útiles a los demás !.”


Y así, en cada oportunidad que tenía para reunirse con su pueblo, sea donde fuere, en tranquila acampada o presionados en la huida por la barbarie de las legiones romanas, les iba enseñando todo cuanto había aprendido hasta ese momento.

En el año 37 a.C.,  Julio Cesar reanudó las conquistas las islas Brites…y hubo una tremenda guerra, en la que Debra  tuvo mucho trabajo, acompaño a muchos a sanar  y a otros a cruzar; siempre de la mano de su inseparable hermana Annie. Los combates y luchas de ese tiempo, como siempre, se daban por los territorios y sus recursos o por la ruptura de los pactos y acuerdos, siempre por el lado romano o las partes en conflicto; pero también sufrían otras luchas intestinas con otras tribus distintas de más al norte.

Annie era el brazo fuerte para Debra, el amor que sentía por ella era el sostén a tanta miseria, ella era su escudo y su espada, con quien siempre se sentía segura y capaz del reto más duro e inalcanzable. Ambas tenían un carácter muy diferenciando, muy distinto. Annie era luchadora, guerrera y nunca dejaba pasar ningún desafío, ya fuera enzarzarse en una pelea, o construir un habitáculo para los heridos así como  proveer de caza a la comunidad. Todo eso bajo un objetivo primordial,  vigilar la seguridad de Debra,  proteger a “La Maga blanca” de cualquier cosa o situación que pudiera poner en riesgo su vida, mientras atendía algún herido o moribundo entre la sangre y el barro, entre los gritos de lucha y muerte.

Fué la más cruel y sangrienta de las batallas contra el ejército romano, entre la confusión de la sangrienta lucha Debra rescataba a un centurión bajo su caballo muerto herido de gravedad en la hondonada del valle. En ese momento un soldado pretoriano la vio agachada sobre el cuerpo de su compañero de armas…Levantó su lanza y con toda la fuerza de su brazo salió despedida y veloz hacia la espalda de la maga. El pretoriano creía que Debra lo estaba rematando, pero no era así…y nunca lo fue!

“Dejaré que sobre mi corazón, crezca la hierba y el rocío
Dejaré que tus píes descansen de la lucha en mi pecho
Y mi amor por ti será para ellos el estandarte.. “- rezaba una antigua canción.

Debra ignoraba el avance de la punta de hierro afilada directa a clavarse en su cuerpo, estaba absorta en taponar las heridas del centurión. Iba a dejar el mundo, iba a morir haciendo lo que amaba..!!

En ese mismo momento, en que parece que el tiempo se congela y se para, Annie atravesó la línea de impacto desviando con ella la punta mortal del pilum. Al tiempo y con una destreza casi increíble antes de tocar el suelo, dos flechas salen del arco de Annie, en dirección al pretoriano que se dirigía cargando hacia ellas con su gladius en alto

El pretoriano recibió dos impactos tan fuertes que cayó hacia atrás paralizado por los cortes en las cervicales, dos flechas clavadas en su cuello. El gladius salió volando por el aire hasta recorrer unos 4 metros y se clavó en el cuerpo tumbado del caballo del centurión, pasó muy cerca de la cabeza de Debra.

-Gracias Annie, no lo había visto venir..!fiuu- Debra hizo un gesto con los labios.

 Annie estaba siempre alerta a cualquier movimiento de su hermana, se mantenía a cierta distancia, un poco alejada. Estaba algo extrañada pues no entendía el interés de Debra en rescatar a un romano enemigo y llevada por la furia en el campo de batalla, luchaba como la hija de la misma Diosa Danna, provocando desconcierto en las tropas enemigas.

De repente, advirtió la escena. La cara del soldado pretoriano a unos 15 metros de Debra, que lanzaba un lanza de hierro con punta de espiga hacia ella, desprotegida. Corrió como alma que lleva el diablo con todas sus fuerzas para cruzarse en su camino.
La lucha era cruenta. El romano también la  había visto de soslayo luchando y no podía creer que una mujer pudiera luchar con tanta furia. Su pelo rojo como el fuego se mezclaba con el color de la sangre derramada por todas partes. Una bella guerrera con la furia de  mil demonios del Hades…

Annie no perdono y le atravesó la columna vertebral con dos flechas dejándolo paralizado en el suelo. Miró a Debra para comprobar que estaba bien y sonrió.

En ese momento Debra pudo ver como una bocanada de sangre asomaba entre la sonrisa de Annie que se encogía por un fuerte dolor en el pecho. Un dolor inmenso  atravesaba su espalda, antes de ver, sorprendida como la madera del Pilum asomaba a través de su pecho por el lado izquierdo y que su corazón había sido tocado por una herida mortal. No tuvo tiempo de verlo ni de preverlo, Annie había salvado la vida de Debra que ahora estaba abrazándola de rodillas sobre la tierra húmeda. No podía sacarle el pilum del pecho, llena de ansiedad invocaba a la Diosa Mórrígan para que la ayudara. Pero ella sabía en el fondo de su alma que no se podía hacer nada. Rompió su vestido para taponar fuertemente la herida, en un gesto casi reactivo, inconsciente por aplicar la técnica que tantas vidas había salvado,  pero no podía cortar y sacar el palo de madera del pilum, pues se desangraría en segundos

Debra sumida en un terrible sufrimiento se encogía sobre su estómago, del zurrón sacó una pócima que guardaba para estos casos, una mezcla de hierba de golondrina y adormidera, para aliviar el dolor. Se la dio a beber mientras Annie la miraba con un amor infinito, y veía como Debra entre lágrimas decía entre dientes:

-No pasa nada Annie, te voy a sacar la lanza y cerraré tus heridas. Volverás a ser la de siempre!! Fuerte y sana. Annie no te duermas!! No te duermas!!- Gritaba Debra agitando los hombros de Annie, mientras el reflejo del fuego en sus claros ojos azules, agitaba la hoguera de la pérdida y el sufrimiento.

Por un momento Annie volvía en sí:
-Debra…Me gustaría pasear por los palacios de la Diosa!. Pero..no  siempre he hecho las cosas bien!!
-No pasa nada cariño!!-Le susurraba su hermana mayor.
-¿Crees que he sido útil en ésta vida?...decía entre estertores de muerte.
-Claro que sí cariño, claro que sí…contestaba Debra sumida en un llanto irreparable mientras le acariciaba la frente y apartaba su bello pelo rojizo..
- He sentido odio, rabia y rencor…!-Annie se moría…
-No importa, Ella no lo tendrá en cuenta..! -
-Aun así me recibirá?- preguntaba la bella guerrera
-Si Annie, No importa lo que ha sucedido en el camino, sino el camino andado y lo que has aprendido, has brillado con mucha luz. ¡Todo está bien!.¿Cómo no vas a ver a quien te ama tanto?- le decía Debra mientras trataba de contener sus lágrimas y sus miedos más profundos. Amaba a Annie más que a nada en este mundo. Su corazón se rompía con cada gota de sangre que su hermana derramaba. No podía ni quería imaginar una vida sin ella.
- Abre tu corazón al Amor, querida hermana y sigue tu camino, pues has sentido verdadero Amor por mí y yo lo he sentido por ti. Siempre estaremos juntas, vivirás para siempre en mi corazón.

La gran batalla acabó, los campos del valle se llenaron del color de la sangre, Roma había ganado de nuevo, los buitres saciaban ahora su apetito entre los huesos y  la carne putrefacta de unos y otros.

Cuando Annie abandono su cuerpo, Debra se hundió en la miseria y un sentimiento de culpa se apoderó de su día a día borrando sus ilusiones, apagando el amor que hasta ahora la había sostenido, sus emociones caían en el profundo infierno de la desesperación,  la agonía y la muerte. Ella quería tenerla a su lado, y el dolor por la perdida la mantuvo en silencio durante mucho tiempo.  Podía desapegarse de las cosas vanas e inútiles, podía renunciar a muchas cosas sin darle importancia: Tan solo posesiones materiales, como las joyas, o los regalos que heredó de sus padres, la casa en donde vivía, pero el apego que sentía por su hermana nunca fue algo vano e inútil. Estaba convencida de que este tipo de “apegos no eran vanos”.

Poco a poco el recuerdo del espíritu de Annie le ayudo a seguir luchando, enseñando a los jóvenes que el verdadero camino estaba en la Luz. Explicando que no era suficiente con pedir protección a la Diosa, sino que era necesario ponerse en marcha y solucionar los problemas, era necesario tender la mano a los demás”, como siempre decía Annie:
-“Porque termina una batalla y empieza otra y con cada una de ellas, tendremos una nueva oportunidad, de luchar, de aprender, de crecer y de ser útiles. Porque sé que no es fácil y aún así cada día disfruto de ésta oportunidad. Tan solo porque quiero y puedo hacerlo.”


El tiempo pasó, las heridas se fueron cerrando aunque nunca se curaran del todo.
Cada vez eran más los que se aproximaban a su vieja casa en un gigante tejo de raíces expuestas al aire en los antiguos bosques de Dean. Muchos iban en busca de su consejo, incluso magos, hechiceros y curanderos, Debra quería ser útil y no podía permanecer con los brazos cruzados lamentándose, ella aspiraba a encontrar el sentido a la vida y así entender las cosas que habían sucedido.


-“La Madre nos ayuda a vencer los miedos. Hay muchos tipos de temores: terror, pavor, miedo a lo conocido o a lo desconocido, miedo a perder, miedo a no tener el control de uno mismo, miedo a la locura, a la enfermedad y a la muerte…miedo a otras personas.
Si una persona sufre de terror porque su dolencia tiene pocas posibilidades de recuperación, la Madre nos regala Rosas Silvestres para aliviar su pesar. Cuando nos sentimos cansados, irritables y enojados, tomaremos Impatiens para recuperar la serenidad. Cuando estamos deprimidos y no encontramos la felicidad, tomaremos Genciana o Mostaza. A veces, cantamos y reímos para aliviar el cansancio y deberíamos tomar Agrimonia. Si caemos en la tristeza, la Achicoria nos levantara el ánimo.. Cuando perdemos todo el interés y no prestamos atención la Clematide nos centrará de nuevo. Y si creemos que la vida nos trata mal tenemos el Sauce y su consuelo.
Si sentimos frio en la noche y nos acurrucamos cerca del fuego, tomaremos Vid. Si algo nos asusta, Mímulo. Si se teme a lo desconocido, el Alamo Temblon nos dará fuerzas.
Si nos mostramos indecisos, Scleranthus es sin dudo el remedio más indicado. Para la hipocresía,,? Ceratostigma. Para los celos, toma Acebo y si te preocupas y eres egoísta, Brezo.
Haya si sientes intolerancia.
Sin olvidar a los grandes Arboles Sagrados como el Castaño, el Roble, El Olivo como lo llaman o dicen los romanos. El Nogal, el Pino o el Manzano, todos ellos nos protegen y restablecen la energía del vital, cada uno según su temperamento…”


Durante ese periodo convulso de la humanidad las luchas eran continuas y vivir era un deporte de riesgo.
La vida de la Maga Blanca tocaba a su fin y decidió marcharse una noche de luna  llena mientras dormía, en mitad de una tregua después del tercer intento de invasión romana, mientras en las cercanías, al otro lado del bosque, una nueva batalla se estaba desarrollando.  Toda una vida de luchas sangrientas, pero ahora en el lecho de muerte la paz y el amor la rodeaban con todos los seres que la conocieron y la quisieron, con todos los que la amaron.
En sus últimos momentos de vida no se sintió sola pues se reunió una multitud de los que mantendrían la antorcha encendida, para que al despertar los "dormidos" siguieran la senda de la luz.

                                                   FIN
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